Vestirse de moderno
Nos encontramos en el ecuador del Festival Internacional de las Artes de Castilla y León, actualmente reconocido como FÀCYL y como lo he escuchado en algún lugar y he podido leer (el festival de Salamanca); será para hacernos sentir importantes y estar contentos.
Este festival, nació hace 6 años, con muchas rencillas y detractores, ya que varias personas, no daban un duro por él. Y cuando parecía que el tiempo daría la razón a aquellos que no apostaban porque Salamanca acogiera un festival de propuestas que poco tenían que ver con el carácter charro, cambió de dirección y como el Ave Fénix que resurge de sus cenizas, el festival se activó este año de la mano de Calixto Bieito.
Propuestas en la misma línea, pero dando un aire fresco y haciendo más partícipe a la ciudad, cuidando los espacios, después que el año pasado, se nos cayera hasta una concha, y mimando la ciudad como sólo un amante del ARTE con mayúsculas, es capaz de hacer, poniendo cada actuación donde corresponde evitando así incomodidades a los salmantinos.
Durante estos días de atrás y los próximos que quedan hasta el 12 de Junio, la ciudad parece otra, su lado más barroco se transforma y todos creemos que sabemos de performance, proyecciones surrealistas e instalaciones. Pero cuando el FÀCYL termine, ¿cuántos espectadores volverán a ver o tener interés por una propuesta de estas características?
Los espacios, a excepción del DA2, genial trabajo por cierto, volverán a vestirse de arte clásico y convencional, puestas en escena a las que la ciudad y su público están más acostumbrados. Y a esperar otro año para vestirnos de modernos ¿hasta cuándo?.
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