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Antes de nada ¿Qué es Tomás Hijo? ¿Escritor, profesor, ilustrador...?
Me dedico a esas tres cosas profesionalmente, y también me encargo de otras tareas que tienen que ver con la edición de mis libros, como el diseño y, a veces, la maquetación. A algunos les resulta rara esta dispersión de actividades, pero todas son resultado de las oportunidades que han ido surgiendo en torno a algunas de mis pasiones: los libros, las artes plásticas, las películas y, en general, a todo que puede contar historias. Como cosa curiosa, los profesionales de cada una de esas ramas tienden a asignarme a alguna otra: para los ilustradores soy escritor; para los escritores, ilustrador.
¿Vas con frecuencia al cine?
No mucho, pero no hay día que no vea una película en casa. He sido un habitual de las salas, pero los inconvenientes de compartir sala con los sonidos de los móviles y las conversaciones de los vecinos de butaca me han convertido en un cinéfilo de sofá.
Dinos una película de las que hayas visto últimamente que recomendarías.
Hace unos días vi “El hundimiento”, que cuenta los últimos días de la vida de Hitler y de algunos de sus secuaces mientras los rusos estrechan el cerco sobre Berlín. Casi toda la película transcurre en un búnker y está vista desde los ojos de una secretaria que ignora el alcance de lo que los nazis están haciendo.
¿Cuál es tu/s película/s favorita y cuál has visto más veces?
Tengo debilidad por “Pesadilla antes de navidad”, una película de animación que en su momento resultó extraña y minoritaria y ahora está de moda entre góticos y demás fauna. De todas formas, la que más veces he visto tal vez sea “Pulp Fiction”, de Tarantino. Entre las españolas, el récord lo tiene “Amanece que no es poco”. De estas dos últimas, conozco los diálogos de memoria.
¿Te gusta el deporte? ¿practicas alguno?
La verdad es que no. No me gustan, aunque debería moverme algo más. Lo único que hago es caminar, eso sí que me suele apetecer.
¿Qué prefieres hacer en tu tiempo libre?
No tengo mucho, pero cuando dispongo de él veo películas o leo. Cuando puedo, dedico un rato a los amigos.
¿Dulce o salado?
Salado (y amargo).
Tu plato favorito
Cocido completo, con tinto de verano y chupito de orujo.
¿Cocinas o te cocinan?
En mi casa cocino yo. Abro la nevera y combino unas cuantas cosas. Nunca sigo recetas y, la verdad, las cosas me quedan muy ricas.
Un buen sitio donde comer en Salamanca.
Como hablábamos del cocido, me encanta ir de vez en cuando a comerlo al Restaurante Trujillo los jueves con los amigos. Está junto al CAEM, en el polígono El Tormes.
Y en casa ¿disfrutas de la videoconsola? ¿a qué te gusta jugar?
Sí, tengo una XBOX. Mis juegos favoritos son los bélicos, por eso desde que tengo un niño casi no puedo jugar, por aquello de la violencia, que su madre desaprueba. Mi serie favorita es “Call of Duty”.
Tu lugar favorito de Salamanca.
Hay varios: la capilla de San Martín de la Catedral Vieja, la Cueva de Salamanca... y el río. Uno de los cuentos de mi libro “Cuentos de Salamanca en tiempos de Napoleón” es un extraño viaje por el río. Me fijé mucho en él para escribirlo y, desde entonces, me parece algo misterioso.
¿Qué tipo de música escuchas?
Musicalmente soy casi analfabeto. Escucho clásica, bandas sonoras y folk, pero sin criterio.
¿Tu canción preferida?
“La música nocturna de las calles de Madrid”, de Boccherini. Para más señas, es la pieza con la que termina “Master and Commander”, otra de mis películas favoritas, todo un manual sobre cómo hay que tratar la ficción histórica.
Un libro
“Las crónicas del sochantre”, de Álvaro Cunqueiro. Un tesoro casi desconocido hoy, pero que fue Premio Nacional de Literatura en el 59.
¿Tu pintor favorito?
Brueghel el Viejo, Velázquez, Lawrence Alma-Tadema. Me gusta mucho también Egon Schiele, pero en general soy más admirador del trabajo de los ilustradores, que es un mundo que conozco mucho mejor. Entre estos, Javier Serrano y Adolf Born son mis favoritos.
¿Qué tal te llevas con la informática?
La informática es mi santa patrona. Me llevo muy bien con ella, y eso me permite mucha agilidad a la hora de trabajar, de relacionarme y de obtener información. Cuando inventaron el ADSL, me volví de Madrid a Salamanca.
¿Podemos encontrarte en alguna red social?
En Facebook. Me di de alta en otras, pero no las atiendo.
¿Cómo se escribe un buen libro?
Mi única directriz es pasarlo bien en el proceso y buscar una cosa misteriosa que es la “identidad del libro”, que tiene que ver con su ritmo, su ideología, su dosis de humor, su registro lingüístico... Algunos lo llaman “la voz” y me parece un nombre muy adecuado. Una vez que encuentras esa voz, ya sólo queda el trabajo “de carga” y avanzar, pero es difícil y trabajoso dar con ella. Yo necesito escucharla en mi cabeza antes de empezar a escribir, y luego la voy afinando. Por eso necesito preparar las cosas muy bien antes de empezar. Muchos libros carecen de esa voz y, sin ella, nada funciona, todo es superficial e inanimado, aunque la técnica sea buena.
¿Playa o montaña?
Me encanta el mar y me encanta el agua, pero una playa ardiente llena de gente me parece infernal. La montaña me motiva más, y si el paraje es solitario y el día es otoñal, mejor.
Un viaje que tengas pendiente realizar
Estoy deseando llevar a mi niño a Disneylandia. Yo he ido dos veces. Es una maravilla.
Un personaje histórico.
Buñuel. Su vida es todo un glosario del siglo XX.
¿Con qué “famoso/a” te irías de cañas?
Con Buñuel otra vez. El inconveniente es que está muerto, pero un par de veces he soñado que hablaba con él en una tasca. Cuando estaba a punto de revelarme algo impresionante, cómo no, me despertaba.
Dinos algo que no soportes
La picaresca, auténtica lacra de este país que encima se ve con indulgencia y hasta simpatía. Me repatea el españolito que alardea con haberse colado en el Louvre ante las narices de quinientas personas que hacían cola democrática y respetuosamente. Si todos fuéramos así, estaríamos a palos continuamente.
Algo con lo que te partas de risa
Con las ocurrencias de Arturo, mi hijo, que tiene dos años.
Algo que se te de muy mal
El papeleo.
¿Alguna manía o superstición?
No soy maniático ni supersticioso, pero tengo la sensación de que siempre llueve en los momentos más decisivos de mi vida que se resuelven favorablemente. Ahora considero la lluvia un buen presagio cuando se presenta en un momento crucial pero, vamos, tampoco me lo creo mucho.
Cuando eras niño ¿qué soñabas ser de mayor?
Mis padres dicen que astronauta. Yo no me acuerdo de eso, pero sí de querer ser dibujante de cómics. Eran mi mayor afición.
Para olvidarnos de la crisis aconsejas...
Yo voy a intentar superarla iniciando nuevos proyectos y “empujando” más. Creo que el pesimismo en estos momentos es aún más paralizante. Pero no soy quién para dar consejos en esto. Igual estoy haciendo el primo.
Los salmantinos somos...
Una mezcla de hipersensibilidad e indiferencia (sobre todo hacia lo nuestro) que creo que reside en un desmedido orgullo de ser algo que en realidad se desconoce.
“Salamanca a escena” es...
Justo y necesario. |