
Figura “eminentemente humanista”, que supo adelantarse a su tiempo con iniciativas que buscaron, por un lado, el fomento de la lectura en todos los sectores de población, fundamentalmente entre los niños y los jóvenes, y, por otro, la innovación educativa.
Nadie ha editado en España más libros que Sánchez Ruipérez, quien sin embargo ni siquiera llegó a terminar el Bachillerato. Probablemente nadie ha hecho tampoco más por el fomento de la lectura, aunque desde hace unos años sentía que su voz clamaba en el desierto de unos planes de estudio ineficaces, una Administración desorientada y un sistema educativo en el que abundan los profesionales desmotivados.
El gran editor nació en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) en 1926, hijo de un librero y una maestra. Al acabar la Guerra Civil, la familia se trasladó a la capital y allí adquirieron la librería Cervantes, hoy un edificio completo dedicado al libro y la literatura, no lejos de la Plaza Mayor. Aquel negocio interesó de inmediato al joven Sánchez Ruipérez, pese a que la tarea que le encargó su padre no tenía la menor relación con la literatura: cada tarde, al salir de la escuela, debía barrer el local. Incluso eso alimentó una atracción tal por los libros que pronto, para disgusto de su familia, decidió dejar el Bachillerato y dedicar su tiempo a la librería.
Pero no deseaba ser toda su vida un librero de provincias, por más que su local adquiriera en pocos años una fama que trascendía con mucho los límites de su ciudad. Por eso viajó a Londres para aprender sobre edición con los mejores en ese campo. Y en 1958 creó su propia editorial, Anaya, un nombre con claro regusto universitario. En esa aventura tuvo un colaborador excepcional, un joven catedrático de Gramática de la Universidad de Salamanca, con quien mantenía una lejana amistad: Fernando Lázaro Carreter. Con su asesoramiento la editorial se ganó el mercado de los libros de texto y pronto dio el salto a América.
Los libros de texto fueron la base de su imperio, Sánchez Ruipérez creó un puñado de editoriales que están entre lo mejor del panorama español del libro. Cátedra, Pirámide, Algaida, Barcanova, o sellos que consiguió revitalizar como Alianza, Tecnos o Ediciones del Prado, son el mejor exponente de su legado.
Firmemente ligado a la causa de la educación y la cultura, Germán Sánchez Ruipérez, especialmente en la última década, desplegó una actividad incesante al frente de su Fundación, cuya labor ha sido reconocida con los más prestigiosos galardones nacionales e internacionales.
Empresario de éxito y dinamizador de la cultura, un 27 de octubre de 1981 creó la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, cuyo objetivo es fomentar y desarrollar todo tipo de actividades culturales, en especial las relacionadas con los libros y la lectura.
Germán Sánchez Ruipérez, el creador del imperio editorial Anaya, con cuyos libros atravesaron la enseñanza obligatoria millones de españoles y otros muchos se adentraron en la mejor literatura, murió ayer en la República Dominicana a los 85 años. El editor se había golpeado en la cabeza al sufrir una caída dos días atrás y había sido hospitalizado. Sin embargo, no parecía que el accidente fuera grave; de ahí la sorpresa causada por su muerte.
Entre otras muchas distinciones, Germán Sánchez Ruipérez ha recibido la Medalla de Oro de Salamanca, la Medalla de Oro de Madrid, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el Premio Castilla y León de Ciencias Sociales, la Encomienda con Placa de Alfonso X el Sabio, la Encomienda de número de Isabel la Católica, el Premio Juan Lladó, el Premio Montblanc o el Título de Doctor Honoris Causa, otorgado por la Universidad de Salamanca en el pasado mes de febrero de 2011.
El Miercoles 15 de Febrero, La Purísima acogerá el funeral de Don German Sánchez Ruipérez.