Ante el Logroñés hemos presenciado el peor partido de la temporada. Un equipo unionista que no ha tirado a gol en todo el partido y que con su pobre fútbol y su carencia de ambición ha provocado que un rival que parecía endeble y muy flojo al inicio del partido, se fuera creciendo de tal forma que incluso convirtió el resultado en corto.
Empiezo a pensar que no hay mimbres suficientes, que las variantes son mínimas y que por mucho que Pablo Zegarra busque y busque, las medidas a adoptar serán muy limitadas.
Y lo peor de todo no es que con estos resultados el play off quede lejos, sino que mirando para abajo me entra hasta vértigo y que la opción fundamental será asegurar esta categoría para en épocas venideras con mejor planteamiento y base de quipo poder optar al ascenso.
No es lo peor la derrota, sino la forma en que se ha producido, la falta de esperanza que nos transmite lo que vemos y el escaso bagaje ofensivo demostrado en tu propio estadio.
Tampoco es el momento de buscar culpables, sino de hacer autocrítica y pensar que este escudo y esta camiseta tienen un valor enorme e histórico, aunque explicarle esto a los niños que pasando frío han acudido al Helmántico y han contemplado lo de hoy se antoja muy difícil.
En algunos casos puntuales veo a futbolistas sin confianza alguna y eso si que es una labor del entrenador que tendrá que trabajar duro en ese sentido, ya que debe ser esa la primera recuperación y a partir de ahí y actuando en pos del equipo (se echa de menos algo de solidaridad cuando el compañero posee el balón) tratar de ser un equipo diferente, más alegre, más vivaz, más junto y haciendo ver al rival que para sacar algo positivo en este campo se debe casi sudar sangre.
Eso sí, el equipo se debe poner manos a la obra inmediatamente y ayudarse del calendario que viene, con tantos partidos en el Helmántico, hacerse fuerte en casa como hemos indicado y desde ahí tomar el impulso que necesita.
Debo destacar la conducta del público que a pesar del juego contemplado ha animado al equipo y ha tratado de alentar todo lo posible, eso sí hasta que se consumó la derrota al final del partido, pero así y todo demasiado aguantó.
AUNQUE SEA DIFICÍL TRATEMOS DE SER OPTIMISTAS.
Javier Ollero
Ex-jugador UDS